Juventud: Realidades y Retos para un Desarrollo con Igualdad, desde la óptica de la CEPAL

Tal y como se destaca en la contratapa de esta importante contribución de la CEPAL, el libro “ilustra la situación de los jóvenes de América Latina y el Caribe en términos de sus oportunidades de inclusión social, con el fin de aportar al fortalecimiento de las políticas de juventud en la región”. El libro presenta muy bien los temas que abarca, brindando consistentemente informaciones e interpretaciones con gran rigurosidad. En una estructura general amplia y abarcativa, integra capítulos temáticos de gran relevancia, brindando en cada caso antecedentes disponibles, datos estadísticos procesados y las interpretaciones correspondientes, en términos de problemas identificados y respuestas brindadas hasta el momento, complementando todo esto con propuestas y recomendaciones de política, a aplicar en el futuro. Sin embargo, el conjunto de los aportes concretados, dejan la sensación de un cierto desbalance entre los capítulos sectoriales (en general, muy bien presentados) y la visión de conjunto que se pretende brindar  a partir de la introducción y las conclusiones, más acotadas en su alcance efectivo y en la sistematicidad con las que está formulada. En particular, si bien la introducción presenta muy bien el marco analítico institucional (centrado en la promoción de la igualdad) la lectura correspondiente deja la sensación de que los libros precedentes ofrecían marcos teóricos más consistentes, en torno a la temática específica bajo análisis (juventud y políticas de juventud).

El capítulo II (sobre educación y empleo), está muy bien presentado, destacando (muy pertinentemente) que éstas dos dimensiones son “la llave maestra de la inclusión social juvenil”. Aporta información estadística de gran valor y actualidad, bien desagregada y muy bien interpretada, aunque se trata -en general- de aportes que ya se  han realizado antes, en los libros anteriormente referidos y/o en otros informes similares, en particular, en algunas de las entregas del Panorama Social de América Latina. No obstante, es destacable la información brindada diferenciando quintiles de ingreso, algo que sólo se había hecho (hasta el momento) de un modo general y concentrado sólo en algunas dimensiones analíticas. Por el contrario, una ausencia destacable es la referida al análisis del sub-empleo y el empleo precario entre las y los jóvenes. Aunque hay referencias a las condiciones de trabajo, que reflejan varios de los componentes centrales de dichas temáticas, no se aporta información estadística al respecto, con lo cual, el análisis queda casi exclusivamente reducido a los temas vinculados con el desempleo juvenil (y esto sesga el análisis de los diferentes países). De todos modos, pareciera que el componente más débil del capítulo es lo relacionado con las políticas públicas correspondientes, algo que luego es notorio en casi todos los capítulos sectoriales. En este caso particular (educación y empleo), pareciera constatarse un desbalance importante entre la presentación de las experiencias existentes (presentadas de un modo genérico, sin especificaciones concretas y sin evidencias aportadas a partir de evaluaciones rigurosas en este campo) y las recomendaciones, formuladas también de manera genérica, sin involucrarse en debates actualmente en curso, entre instituciones nacionales e internacionales, como las vinculadas con los enfoques dominantes en términos operativos (exoneraciones impositivas a las empresas que contratan jóvenes, versus desarrollo de programas centrados en formación profesional y pasantías laborales, por ejemplo).

El capítulo III sobre salud adolescente y juvenil, llena un evidente vacío existente en el tema. Si bien durante muchos años la OPS aportó diagnósticos de gran valor en este campo, y el UNFPA hizo (y sigue haciendo) otro tanto -aunque con una visión más restringida al campo de la salud sexual y reproductiva- salvo los rigurosos aportes del CELADE (en particular los estudios de Jorge Rodríguez Vignoli) en algunos de los campos temáticos de esta esfera (que en este nuevo libro se incluyen adecuadamente), lo cierto es que en la actualidad no abundan los informes sistemáticos y rigurosos al respecto, al menos con una perspectiva comparada, que incluya un buen número de países de la región, como para contar con cierta validez en materia de cobertura. En general, el capítulo está muy bien presentado, aunque se notan dos inconsistencias destacables. Por un lado, comienza presentando una visión amplia y abarcativa para el análisis, pero luego se concentra casi exclusivamente en temas de salud sexual y reproductiva, seguramente porque es la esfera en la que más se trabaja en la actualidad, y también porque se dispone de menos información sobre otras áreas específicas. Y por otro lado, se destacan muy bien los “factores de riesgo”, sin que se haga otro tanto con los “factores protectores”, que si bien se mencionan y se presentan muy bien al principio, luego cuentan con un desarrollo más acotado y ello repercute en un destaque relativamente menor frente a los primeros.  Entre las posibles “ausencias”, podría destacarse el escaso tratamiento de algunos grupos juveniles particulares, en los que estos temas cuentan con especificidades relevantes, como jóvenes indígenas y afrodescendientes, entre otros. Por otro lado, tampoco en este capítulo se mencionan evaluaciones programáticas disponibles, presentando apenas genéricamente algunas experiencias en particular, conjuntamente con los cuadros programáticos correspondientes, donde -por cierto- faltan algunos países relevantes en este campo (como Cuba, por ejemplo) que sería bueno incorporar. Y en este capítulo tampoco se presentan algunos de los debates existentes de cierta relevancia, como el centrado en las estrategias para operar en el campo de la SSR (información y acceso a servicios, versus fomento de la abstinencia, por ejemplo), o el vinculado con la legalización de las drogas, que ameritaría -al menos- un recuadro analítico, teniendo en cuenta que el mismo viene creciendo en atención.

El capítulo sobre violencia muestra buena solidez; plantea adecuadamente el marco teórico y conceptual y presenta muy bien los diferentes escenarios donde la violencia se manifiesta. Esto, sin duda, es un aspecto medular del debate actual en este campo, porque -como todos sabemos- existen muchas simplificaciones al respecto, que no colaboran en nada al momento de enfrentar estas dinámicas desde las políticas públicas. Sin embargo, creo que cuando se sumerge en el análisis de algunas de las violencias identificadas, se concretan desarrollos muy dispares en el análisis correspondiente. Esto es evidente, por ejemplo, en el análisis de la violencia en las escuelas, concentrado exageradamente en el “bulling” ( y el “ciber-bulling”) opacando las muchas otras formas de violencia en este ámbito, que son incluidas en la presentación general pero luego son escasamente analizadas en su desarrollo. Del mismo modo, aunque se menciona la incidencia de los medios de comunicación en relación a la difusión de estereotipos y pre-juicios sobre los jóvenes y la violencia (y se plantea bien el tema) luego esto tiene muy escasos desarrollos informativos y analíticos. Sin duda, es un campo donde las evidencias “objetivas” son escasas y las “subjetividades” abundan, pero de todos modos se puede presentar con cierto desarrollo efectivo. Tampoco en este capítulo se recurre a “evidencias” incluidas en las evaluaciones disponibles, en el componente de políticas públicas, sobre todo en términos de impactos obtenidos por los diferentes programas y proyectos mencionados, en un marco donde -por cierto-  dicha presentación no cuenta con niveles de suficiente jerarquización programática, que ayudarían a valorarlos en términos comparados, como corresponde. Y también en este capítulo, las recomendaciones están formuladas de un modo muy general, sin entrar en debates o contrapuntos centrales, como por ejemplo, el que está planteado entre escuelas abiertas y escuelas seguras, tema de gran actualidad -por cierto- en varios países de la región y sobre el que se dispone de una abundante información, con escaso procesamiento analítico. También se dispone de varias evaluaciones programáticas relevantes, que no aparecen consignadas en el capítulo y hubiese sido bueno incorporarlas. En términos comparados, el capítulo sobre brecha digital es uno de los mejores. Está muy bien redactado, está muy bien estructurado en torno a preguntas de investigación y/o análisis muy precisas, y cuenta con un excelente manejo de la información procesada (original y muy valiosa, por cierto) en un campo donde no abunda (ni mucho menos) la información original y actualizada. En la misma línea, es de destacar que -en este capítulo- hay un buen manejo de ejemplos (programas, políticas, etc.) y las recomendaciones son bastante más concretas que en los otros capítulos, muy compartibles, por cierto. Entre las limitaciones, muy puntuales, la más relevante (creo) es la vinculada con la falta de desagregación de la información analizada por países (sólo se desagrega por sub-regiones).

En general, el capítulo sobre participación política está muy bien logrado. Es destacable, además, que aporta información original (sustentada en el procesamiento de datos del Latinobarómetro) muy valiosa, estableciendo una comparación en el tiempo (2000 – 2013) muy pertinente. Los “hallazgos” concretados son muy valiosos, sobre todo en el caso de algunos países donde se han procesado cambios relevantes en el período considerado, y de los que -en general- existe poca conciencia colectiva (Costa Rica, por ejemplo). Las recomendaciones de política -por su parte- son muy generales, pero en este campo es difícil ser más concreto y específico. El riesgo, de todos modos, es que lo dicho no conforme demasiado a ninguno de los “actores” vinculados a estas dinámicas, pero es un riesgo difícil de atemperar desde la presentación del tema como tal.

En suma, un riguroso aporte de gran relevancia para analizar estas complejas dinámicas, disponible en línea en https://www.cepal.org/es/publicaciones/38978-juventud-realidades-retos-un-desarrollo-igualdad

Ernesto Rodriguez en Lecturas que Importan