Incongruencias del Foro Regional de Juventudes LAC 2014

Comenzó en la mañana de este lunes 12 de mayo, el Foro Regional de Juventudes de América Latina y el Caribe, LAC 2014. Convocado por las Naciones Unidas, el Foro reúne a una amplia gama de jóvenes, representantes de diversos grupos y movimientos juveniles, a quienes acompañan algunas delegaciones gubernamentales, en general compuestas por representantes de las respectivas cancillerías, prácticamente (salvo algunas excepciones) sin la presencia de delegados de los Organismos Gubernamentales de Juventud.

La Sesión Inaugural de la mañana reflejó claramente una de las principales incongruencias del encuentro, esto es, la convocatoria a jóvenes a opinar sobre la juventud (pero no sobre el conjunto de la Agenda Post 2015) y la representación casi meramente formal de los gobiernos de la región, que apenas «tomarán nota» de los debates «juveniles», sin que se concreten intervenciones gubernamentales relevantes sobre políticas públicas de juventud.

Así, mientras los/las representantes de las Naciones Unidas destacaban la relevancia del diálogo CON las y los jóvenes, el Secretario General de la OIJ sostuvo enfáticamente que «no hay mejor interlocutor para dialogar con las cancillerías de nuestros países, sobre juventud, que los directores/as y ministros/as de juventud de nuestros gobiernos», poniéndole nombres propios, incluso, a estas interlocuciones.

Felizmente, la intervención de la Ministra Coordinadora de Desarrollo Social del Ecuador, permitió destacar -al menos- lo que un gobierno hace (y muy bien, por cierto) por las y los jóvenes de su país. Y felizmente, también, las y los jóvenes que hicieron uso de la palabra, luego de la presentación de José Antonio Pérez Islas, reivindicaron claramente su derecho a opinar sobre los propios «estilos de desarrollo» y no sólo sobre la problemática juvenil en América Latina, cuestionando claramente al sistema capitalista como tal en casi todos los casos.

Si el objetivo es «escuchar a las y los jóvenes», la agenda debiera centrarse en el conjunto de la Agenda Post 2015, y si el objetivo es definir las prioridades para incluir el tema «jóvenes» en dicha agenda, las/los interlocutores debieran ser (ante todo) quienes ejercen funciones de dirección en Secretarías y Ministerios de Juventud de nuestros gobiernos. Tan simple como eso, desde el momento en que en la Asamblea General de las Naciones Unidas, quienes finalmente van a aprobar la Agenda Post 2015 (más allá de todas las consultas con la «sociedad civil» que se realicen) van a ser los gobiernos de todos los países del mundo.

La «combinación» elegida (diálogo con jóvenes, sólo sobre juventud) podría ser calificada de «simple populismo»,  de «irresponsabilidad política» y hasta de «corporativismo institucional», por cuanto desconoce la relevancia de la opinión de las y los jóvenes en su calidad de ciudadanos y ciudadanas (sobre el conjunto de los problemas de la humanidad) y desconoce también la legitimidad de las instituciones gubernamentales responsables de las políticas públicas de juventud, para proponer las mejores fórmulas para incluir el tema «jóvenes» en la Agenda post 2015.

Es una lástima, pues se podría haber trabajado sobre bases más pertinentes, lo cual le habría dado -a este Foro- otra relevancia. ¿Temor a los eventuales impactos efectivos en la Agenda Post 2015? ¿Desconocimiento sobre las dinámicas reales de cómo se diseñan, se implementan y se evalúan las políticas públicas de juventud? Puede ser, pero sólo el tiempo dirá si estas tendencias se ajustan o se refuerzan a futuro.

Ojalá lleguen, por cierto, los ajustes necesarios y ojalá se trabaje más articuladamente a futuro, pero para ello, habrá que superar resueltamente los diálogos sobre «qué» hacer y revisar críticamente «cómo» trabajamos en el campo de las políticas públicas de juventud, algo que no ocurrirá en Quito, pues con el formato elegido (paneles y grupos de trabajo centrados en áreas temáticas sectoriales) sólo se conseguirá una «lista» más de reclamos y reivindicaciones (ojalá más rigurosa que las muchas que ya conocemos en la materia), sin proponer «cómo» hacerlo, que es -en definitiva- lo que realmente importa, a los efectos de cambiar realmente las condiciones de vida de las y los jóvenes y fomentar -realmente- su participación efectiva en el desarrollo.

La Agenda para el Desarrollo y la Inversión Social en Juventud, propuesta por la OIJ como «agenda post 2015» para la cooperación internacional en el campo de la juventud ofrece, precisamente, un conjunto sistemático de propuestas sobre «cómo» trabajar a futuro en el campo de las políticas públicas de juventud, pero lamentablemente, apenas fue mencionada en la sesión inaugural del foro de Quito. A futuro, debiera ser el documento central a tener en cuenta en estas materias, por cuanto ofrece enfoques precisos y muy pertinentes de trabajo, ha sido aprobada por los gobiernos de la región y es el marco con el que se viene trabajando a todos los niveles en este campo.

Ernesto Rodríguez

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