El Nuevo Papa

La mayor parte de los comentarios que he leído en estos días sobre el nuevo Papa, se pueden clasificar en tres categorías: (1) los que destacan la relevancia del carácter latinoamericano de Bergoglio (después de siglos de eurocentrismo eclesial); (2) los que destacan el hecho de que sea jesuita (“una iglesia pobre para los pobres”); y (3) los que se concentran en su nacionalidad y en la complicidad con la dictadura argentina.

Aunque el Vaticano ha desmentido lo de la complicidad de la Iglesia argentina (que Bergolio presidía) con la dictadura, es razonable suponer que este tema seguirá en el centro del debate por un buen rato. Por el momento, han aparecido varios testimonios que “lo crucifican” (las notas de Página 12, entre otras, lo muestran muy bien), pero salió al cruce (desmintiéndolo) nada menos que Pérez Esquivel (por ahora, solo él desde el lado de la defensa de los derechos humanos, lo que también llama la atención).

Respecto al carácter de “latinoamericano”, han salido algunos comentarios destacando que podría esperarse cierta posibilidad de renovación en la Iglesia, desmarcando a la nueva jerarquía de los intereses de siempre (eurocentrismo, corrupción, etc.) y en paralelo, han aparecido interpretaciones más “políticas”, centradas en el supuesto rol de “portavoz” de la derecha debilitada, que presionaría a los regímenes “progresistas”, para “frenar” los cambios actualmente en marcha en América del Sur (al estilo Juan Pablo II en relación al “comunismo”, sobre todo en la ex Europa del Este).

Lo más relevante (en el seno de la propia iglesia) por su parte, parece ser el supuesto énfasis del obispo “jesuita” en la “iglesia pobre para los pobres”, lo que implicaría un gran cambio en la conducción de la iglesia, manchada por la pederastia y los lujos medioevales que se siguen arrastrando, así como en relación a los retrocesos del Papa saliente (que volvió a implantar, entre otras cosas, el latín en las misas). Lo más llamativo es que esto lo destaquen, incluso, curas y portavoces de la teología de la liberación (como Gustavo Gutiérrez, Leonardo Boff y otros por el estilo).

En lo personal, creo que en la elección de “Francisco” hay un poco de todo esto, efectivamente, y en cualquier caso, el nuevo “papado” va a tener impactos relevantes en casi todos los planos mencionados. A futuro, seguramente, se hablará mucho del “conservadurismo” de la iglesia (aborto, matrimonio igualitario, homosexualidad, etc.) pero muy probablemente se hablará menos (y hasta se dejará de hablar) de pederastia y de “lujos medioevales”, lo cual, no será poco para la tan justamente golpeada jerarquía eclesial actual, que ha alejado a millones de “fieles” de la dinámica de las iglesias.

Sobre el rol “político” del nuevo Papa, por su parte, solo el tiempo dirá la última palabra, pero es dable esperar un doble proceso de “enfrentamiento” y “negociación” entre los gobiernos progresistas latinoamericanos y el Vaticano, con resultados variados en los diferentes contextos nacionales en particular.

Ernesto Rodríguez

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